La falta de lluvias en el último año, la situación de la reserva hídrica española por debajo del 40% de su capacidad total y la larga tradición de escasez de agua en España, hacen prever que el sector agrícola se encuentra a las puertas de una sequía meteorológica. En este sentido, la reducción y mejor aprovechamiento de dicho recurso será una de las claves para seguir produciendo maíz en el Valle del Ebro y el riego por goteo (superficial o enterrado) puede ser una alternativa para los agricultores que se estén planteando modernizar sus regadíos.

Por su clima, España es un país históricamente acostumbrado a largos períodos de escasez de agua y sequía en los que la agricultura se convierte en una actividad todavía más incierta. Debido a la falta de lluvias del último año y a la actual situación de la reserva hídrica nacional (se encuentra por debajo del 40% de su capacidad total) la incertidumbre en la próxima campaña de riego es mayor que en años anteriores. En este sentido, la modernización de regadíos puede ser clave para mantener el cultivo del maíz en determinadas zonas del Valle del Ebro, y el riego por goteo se presenta como una opción válida para territorios en los que una buena gestión del agua será decisiva para sacar adelante la cosecha.

Poco común en el Valle del Ebro

El riego por goteo en un cultivo extensivo como el maíz es un sistema poco común en Aragón, aunque en otras zonas, como Andalucía y Extremadura, cuentan con una mayor experiencia. Según Pedro Blanco, de la empresa Riegos y Gestión «en Aragón, la superficie de maíz con riego por goteo es baja, pero puede suponer un sistema alternativo de cara al futuro». Se trata de un tipo de riego casi «de precisión» por lo que, tanto si es superficial como si es enterrado es importante conocer bien su manejo y estar asesorado por un experto. Asimismo, el agricultor también tiene que modificar su forma de regar, tanto en cuanto a tiempo, —porque el objetivo del riego por goteo es aportar diariamente poca cantidad de agua a la semilla o bulbo para que se mantenga húmedo— como por extensión, ya que las fincas se organizan por sectores.

Riego por goteo superficial en maíz

La ventaja más destacada de este sistema es el ahorro de agua, ya que se puede alcanzar una eficiencia de entre 90 y 95% del recurso. Es decir, el riego por goteo es casi el doble de eficiente que el riego por inundación o por surco; un 15% ó 20% más eficiente que el riego por aspersión y un 5 ó 10% más que el que se realiza por pivot. Asimismo, también se ahorra en fertilizantes, se consigue una mejor aireación de las plantas, mayores rendimientos de maíz y reducir la energía necesaria para regar, (el goteo precisa de menor presión atmosférica).

Según explica Pedro Blanco, una vez hecha la principal instalación de riego, las mangueras para el goteo se pueden extender al mismo tiempo que se siembra (siempre y cuando la tierra esté con tempero). Sin embargo, para que las manchas de agua lleguen a todas las semillas es preciso modificar el marco de plantación del maíz. La tubería o «cinta» que se puede usar en el riego es similar a la que se utiliza para el cultivo de hortalizas. «Normalmente, las gomas no dan problemas a máquinas como las cosechadoras.

Pero para hacer los trabajos de suelo posteriores a la recolección se suelen quitar», explica Blanco. La inversión de transformar una hectárea de regadío a manta en riego por goteo se tiene que plantear como un retorno a medio o largo plazo, ya que puede suponer entre 1.500 y 2.500 euros por hectárea . A esto, anualmente hay que añadir el gasto de las cinta de goma, que está entorno a unos 300 euros/ha.

En contrapartida, según Pedro Blanco de Riegos y Gestión, es más fácil obtener cosechas con un rendimiento de 20.000 ó 25.000 kilos por hectárea de maíz. Riego por goteo enterrado Además de superficial, el riego por goteo en el maíz también puede ser enterrado, un sistema que han aplicado en algunas fincas demostrativas de Aigües Segarra Garrigues.

El director de Agricultura en esta empresa, Xavier Petit, explica que las ventajas de este tipo de riego son diversas. Por una parte, se produce un mayor ahorro de agua, porque se evita la evaporación; por ello, se puede regar en cualquier momento del día; la incidencia de las malas hierbas es menor, porque la superficie de la tierra está más seca, y la necesidad de energía puede ser inferior en el caso de que se necesite bombear el agua, debido a que se precisa de una menor presión atmosférica.

Sin embargo, Petit insiste en que la complejidad de la instalación de este riego es mayor, puesto que hay que calcular muy bien la separación entre las gomas y colocarlas con GPS para saber dónde están, algo muy importante a la hora de realizar los trabajos de suelo entre cosechas. Asimismo, también hay saber el caudal del goteo necesario para garantizar que la superficie quede bien mojada. Y a la hora de aplicar fitosanitarios, únicamente se pueden usar los de síntesis, que son los que entran en la planta directamente por la raíz. «El manejo del riego por goteo enterrado en el maíz es muy técnico. Según nuestra experiencia, para que funcione bien, la instalación tiene que ser impecable», apostilla Petit.

Por ello, el técnico de Aigües del Segarra Garrigues concluye que «para decidirse por la transformación de una finca en riego por goteo enterrado hay que calcular muy bien tanto el ahorro energético como el de agua».